sábado, 10 de octubre de 2015

EMOCIONARIO

Este proyecto se plantea como un trabajo de competencia emocional, que ayude a formar personas más sanas, capaces de hacer frente por sí solas a sus problemas (es decir, más autónomas) y de analizar los sucesos de su vida.

Desde los estudios de Carl Ranson Rogers en los años 40 y de Daniel Goleman en 1996, la noción de inteligencia emocional y la idea de que expresar, conocer y encauzar adecuadamente las emociones es necesario y beneficioso, están plenamente aceptadas. Goleman afirma:
La investigación científica ha demostrado que la autoconciencia, la confianza en uno mismo, la empatía y la gestión más adecuada de las emociones e impulsos perturbadores no sólo mejoran la conducta del niño, sino que también inciden muy positivamente en su rendimiento académico.


La infancia es, probablemente, la mejor época de la vida para sembrar la esencia de la educación emocional y para trabajar este aspecto de nuestro ser. Esto ayudará a conseguir que los niños se conviertan en adultos saludables para sí mismos y para el entorno en el que viven. De ahí la necesidad de darles herramientas, porque en realidad sólo necesitan eso, todo lo demás, para ellos, es muy natural. Y creo que no podemos negárselo, hoy en día, con todo lo que sabemos al respecto y  con todos los recursos de los que disponemos.


La idea de cómo trabajar el proyecto emocionario en clase puede ser la siguiente:
- Preparar un mural/rincón fijo en el aula, que se mantendrá durante todo el curso, y donde tendremos expuesta la emoción que trabajemos esa semana (su título y su ilustración en grande, su definición, y las ideas que vayan surgiendo).
- Presentar y trabajar la emoción por etapas durante la semana:
  • El primer día "sólo" exponer la ilustración de la emoción en el mural e incitarles a que adivinen la emoción a partir de los elementos gráficos (personajes, lo que transmiten, lo que puede haber sucedido...). No generaremos debate el primer día, ya que la intención no es que den con la solución a la primera entre todos. Que vayan observando la ilustración, dando rienda suelta a su imaginación, desarrollando su creatividad o, incluso, barajando hipótesis con otros compañeros de clase.
  • El segundo día, entre todos, y a partir de sus conclusiones, se dará la solución de la emoción. Entonces, leemos y analizamos el texto de la emoción (qué significa, vincularemos lo explicado con el dibujo y con la experiencia del niño, identificaremos momentos en que han sentido esa emoción, etc.).  
  • Y a partir de ahí, pues cada semana se trabajará en función del tiempo que se tenga. Una semana se puede trabajar la emoción en dos días más intensamente, otra semana se abordará cuatro días durante menos tiempo, a veces se hará desde una perspectiva más oral, otras vecesse puede incidir  más en la expresión escrita y aprovechar para añadir ideas a nuestro mural...  ¡Lo importante es disfrutarlo!
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